Vigencia desde la Caída de Aethelgard
La Orden de Rheikan requiere de ciertas porciones de tu verdadera identidad para permitirte cruzar el Velo. Los Archiveros registran tu Nombre de Cuna, tus vías de contacto y tu morada (dirección física y correo electrónico). Esta recolección tiene un solo y estricto propósito: asegurar que las Reliquias reclamadas lleguen a tus manos intactas en el plano material.
Los hilos invisibles que conectan tu navegador con nuestra Forja (Cookies de Sesión) se emplean exclusivamente para mantener tu Alma vinculada a tu cuenta mientras atraviesas nuestros pasillos. No comerciamos con buhoneros; tu esencia no será vendida ni ofrecida como tributo a entes externos o corporaciones.
Los sellos de ingreso (Contraseñas) son encriptados mediante magias arcanas modernas de alto nivel. Ni siquiera los fundadores de la Orden tienen la habilidad de descifrarlos. Si tu llave se extravía, solo tú puedes forjar una nueva.
Eres amo y señor de tu propia participación. Puedes exigir en cualquier momento que los Escribas obliteren toda huella tuya de los archivos sagrados. En tal escenario, tu progreso, tus cartas y tus aportes a la Forja retornarán al polvo y el abismo consumirá tu cuenta permanentemente.